La irrupción de la Bioeconomía en 2020

En la década que comienza el mundo necesitará un 50% más de alimentos, casi el mismo porcentaje de aumento se producirá en la necesidad de energía, y un porcentaje de crecimiento muy alto también se observará en cuanto a la demanda de agua. Esta creciente demanda provocará con certeza una mayor escasez de recursos naturales y hará aumentar sus precios.

En el actual marco refundacional que está viviendo Chile, y otros países de la región, en que la sociedad se apresta a cambiar las bases fundacionales del modelo económico de desarrollo para dotarse de un modelo que se haga cargo de los desafíos del siglo XXI, (como la relación sostenible con el Medio Ambiente; la reducción de emanaciones de CO2; el desarrollo de energías limpias, y el buen uso de los recursos hídricos, entre otros desafíos) irrumpen alternativas de nuevos conceptos económicos de desarrollo en lo micro y en lo macro, que la sociedad comienza a practicar en sus distintas facetas gradualmente.

Es el caso de la Bioeconomía, concepto teórico que busca adaptar los procesos económicos a la simbiosis de los ecosistemas biológicos. La Bioeconomía es un nuevo paradigma, que plantea un nuevo modelo de desarrollo, basado en los recursos renovables como materia prima.

Esta alternativa de desarrollo económico es una revolución de la forma en que la sociedad obtendrá fuentes vitales de carbono y energía, reduciendo en el proceso, en forma importante, la dependencia del petróleo. En este punto se diferencia de la Economía Circular, que es otra alternativa de desarrollo económico, pero que contempla a los derivados del petróleo. La Bioeconomía permite el desarrollo de productos y procesos basados en materias primas renovables con efectos ambientales neutros o positivos.

Las actividades industriales, agrícolas y forestales producen flujos de materiales que no se utilizan en la fabricación de sus productos principales. Estos flujos de materiales contienen componentes valiosos como azúcares, proteínas y ácidos grasos que representan materia prima para el desarrollo de bioproductos mediante procesos de transformación química, termoquímica y biológica, que forman parte del ámbito de la bioeconomía.

Los procesos químicos avanzados y la biotecnología harán posible esta transformación, proveyendo recursos, herramientas e insumos de manera sustentable para la producción de bioproductos.

La idea es generar innovación en el ámbito de la producción económica con el uso sustentable de biomasa agrícola, forestal, marina y de residuos, para obtener biomateriales, biocombustibles, productos biotecnológicos avanzados y químicos finos, con un alto valor agregado.

En definitiva, este nuevo concepto económico y de producción se refiere a una economía de desarrollo basada en el buen uso de los recursos renovables para producir alimentos, energía, productos y servicios. El objetivo estratégico es reducir de manera radical nuestra dependencia de los recursos fósiles, evitando la pérdida de biodiversidad y creando un nuevo crecimiento económico alineado con los principios del desarrollo sustentable.

En la década que comienza el mundo necesitará un 50% más de alimentos, casi el mismo porcentaje de aumento se producirá en la necesidad de energía, y un porcentaje de crecimiento muy alto también se observará en cuanto a la demanda de agua. Esta creciente demanda provocará con certeza una mayor escasez de recursos naturales y hará aumentar sus precios.

En este marco, la disponibilidad y el buen uso de materias primas y la eficiencia en su aprovechamiento se transformará en un factor importante de ventaja competitiva para los países, las empresas y la industria en el futuro cercano, por lo que es imprescindible una mayor conciencia ambiental y establecer marcos regulatorios más estrictos. Estos serán los pilares futuros sobre los que se desarrolle la producción industrial y el consumo de productos y servicios.