La fertilización foliar: Factores que influyen en la permanencia, penetración y traslocación de los nutrientes

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La agricultura se ha valido de métodos tradicionales durante décadas para darle respuesta a una creciente demanda de productos cada vez de mayor calidad y que además deben llegar a la mesa del consumidor de la manera más fresca posible.

Pero la dinámica ciencia-tecnología ha hecho algunos aportes necesarios para replantear un negocio que deja millones de dólares en ganancias a nivel mundial cada año, pero que también enfrenta cuantiosas pérdidas, toda vez que se hace más cuesta arriba escalar la inmensa montaña de desafíos.

Es así como los cambios han llegado a aspectos como la nutrición de las plantas, la cual desde siempre se había considerado más idónea si se hacía través de los suelos, ya que de esta forma aparentemente se alcanzaba una óptima absorción de agua y de los nutrientes necesarios para el desarrollo de los cultivos.

Sin embargo, y tras un sinfín de estudios científicos, la fertilización foliar ha logrado marcar la pauta durante años más recientes, por lo que se ha convertido en una herramienta bastante eficaz y complementaria, para lograr que las plantas se desarrollen de manera más rápida y se alcancen mayores niveles productivos en un corto período de tiempo.  

En este contexto, el doctor Heiner Goldbach será parte del diverso y prestigioso panel de relatores que conformarán el XIII seminario internacional que organiza Blueberries Consulting en la ciudad de Madrid, España el próximo 30 de octubre.

El científico alemán llegará a las instalaciones del Hotel Meliá Avenida América para presentar su visión sobre la fertilización foliar y los factores ambientales o fisiológicos que la rigen dentro de la agricultura moderna.

Asimismo, su intervención será propicia para conocer los datos más recientes que derivan de sus investigaciones sobre el manejo de este método y cómo este afecta la permanencia, la penetración y la traslocación de los nutrientes aplicados vía foliar.

El Dr. Goldbach no es ajeno a la materia, y es que su formación académica ha estado enfocada en la nutrición vegetal. De hecho, cuenta con un Doctorado en Nutrición Vegetal de la Universidad de Hohenheim de Stuttgart (Alemania), además de un postgrado en el Centro Agronómico Tropical de Investigación y Enseñanza (Costa Rica).

Ha tenido una destacada carrera como investigador y científico, entre lo que resalta su paso como investigador Senior en la Universidad Técnica de Munich (Alemania) así como ser profesor de la cátedra de nutrición vegetal en la Universidad de Bonn (Alemania) por más de 20 años.

¿Pero por qué volcarse hacia la fertilización foliar? Las conclusiones de diversos estudios la definen como uno de los métodos más confiables para la fertilización de las plantas cuando la nutrición del suelo donde son cultivadas muestra signos de deficiencia de nutrientes, condición sumamente desfavorable para la salud de cualquier cosecha.

Ciertas condiciones, como un pH no adecuado, el estrés por temperatura o una humedad muy alta o muy baja son aspectos que imposibilitan la absorción de nutrientes en las plantas a través de sus raíces, por lo que la aplicación de estas sustancias a través de su follaje se vuelve un tema prácticamente elemental.

Frente a este panorama, los científicos señalan que la fertilización foliar es más rápida, e incluso afirman que se considera hasta nueve veces más efectiva cuando se aplica directamente en las hojas, esto si se compara con el método de agregar los nutrientes al suelo.

Los estomas y su papel protagónico

El intercambio de gases que ocurre en las plantas se da gracias a los estomas, que son pequeños poros localizados en el envés de las hojas de casi todas los seres vegetales que conocemos hoy en día. Cabe destacar que cada uno de los estomas está formado por células llamadas “células oclusivas”, las cuales tienen la tarea de regular el paso de cualquier sustancia extraña.

Para entenderlo mejor, los estomas no solo se encargan de la regulación en el intercambio de gases, tales como el oxígeno o el dióxido de carbono, también se dan a la tarea de velar por un correcto flujo de agua en las hojas una vez que esta es aplicada directamente a la planta en su período de maduración.

Ahora bien, a nivel científico, los estomas y cómo intervienen en el proceso de fertilización foliar, ha sido objeto de estudio por muchos años. El doctor alemán Heiner Goldbach participó en un estudio publicado en 2008 en el que se pudo comprobar que el agua pura no puede infiltrarse espontáneamente a través de los estomas a menos que le sea aplicada alguna solución que posea algún agente tensioactivo.

En ese contexto, a los estomas se le da un papel protagónico dentro del proceso de fertilización foliar porque dan pie a una mejor absorción celular de los nutrientes incorporados, los cuales, eventualmente, llegan a los compartimientos celulares metabólicamente activos de la hoja.

¿Método eficiente?

Si bien la necesidad de corregir un estado de carencia de nutrientes en un cultivo puede estar bien definida, la determinación de la eficacia de la fertilización foliar puede ser mucho más incierta. Para caminar por un sendero más claro, muchos académicos recomiendan practicar pruebas de diagnóstico nutricional de los suelos antes de aplicar esta técnica.

El análisis foliar, consiste en tomar muestras de hojas maduras del tercio medio de los brotes del año, es decir entre enero y febrero. Para que los resultados sean más concretos, se recomienda que sean estudiadas al menos 50 plantas de distintas zonas de la plantación.

En el caso de los arándanos, si el problema de crecimiento se debe a la presencia de capas compactadas del suelo, entonces la respuesta normal de la planta será un crecimiento deficiente, y la causa es totalmente ajena a la falta, exceso o desbalance de nutrientes, y será muy probable que el análisis foliar muestre algunos problemas, cuya causa es otra (diagnóstico incorrecto del problema).

Si el huerto presenta un desarrollo normal o casi normal, el análisis foliar permitirá mejorar el programa de manejo nutricional en función de lo antes aplicado, con el objetivo de ir ajustando la dosis adecuada para ese huerto en sus condiciones particulares de suelo, clima, manejo y nivel de rendimiento.

El requisito fundamental para una pulverización foliar eficaz de nutrientes es que el ingrediente activo penetre en la superficie de la planta para que pueda resultar metabólicamente activo para las células donde éstos se necesitan.

Un producto químico aplicado por vía foliar puede cruzar la superficie de la hoja a través de la cutícula per se, a lo largo de grietas o imperfecciones de la cutícula, o a través de estructuras epidérmicas modificadas como los estomas, tricomas y lenticelas.

Según algunos especialistas, la cutícula se comporta como una barrera eficaz contra la pérdida de agua que, al mismo tiempo, limita la absorción de los nutrientes. La presencia de grietas cuticulares o la aparición de estructuras epidérmicas modificadas puede contribuir significativamente a aumentar la tasa de absorción de las aplicaciones foliares de nutrientes.

En este sentido, el doctor Heiner Goldbach abrirá el debate sobre la eficiencia o no de la fertilización foliar durante su intervención en el seminario de arándanos en España. De acuerdo a su  experiencia, el especialista fijará posición sobre los factores que rigen este método en la agricultura que conocemos hoy en día.