Ministro de Agricultura, Antonio Walker: “Necesitamos un gran acuerdo nacional para la distribución del agua”

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La agricultura puede entenderse como un triángulo formado por clima, suelo y agua. Es en relación al recurso hídrico en el que los agricultores ponemos énfasis y reconocemos que se trata de un bien de uso público.

El productor no es dueño del agua, solo tiene derecho de aprovechamiento sobre este elemento, por lo que resulta prioritario contar con un nuevo código que brinde certeza jurídica al titular de esos derechos para que nos ayude a invertir en infraestructura, porque así como tenemos un título de dominio para la tierra, necesitamos algo similar para el caso del agua.

Precisamos un nuevo código de aguas que contemple los requerimientos actuales, si bien hoy en día el problema no es la administración de esta sino más bien que solo aprovechamos el 15% del agua dulce que tenemos disponible, perdiendo el 85% restante. Debido a esto requerimos un código que fomente la inversión para infraestructura, actualmente precaria, porque no tenemos embalses y necesitamos una mayor tecnificación de riego que permita aumentar la eficiencia en este sistema. Es necesario revestir los canales para un mejor aprovechamiento del agua e infiltrar los acuíferos con el objetivo de almacenar para los momentos de escasez.

Debemos construir sistemas que nos permitan contener grandes cantidades de agua en invierno y que nos faculten para introducir este elemento en los tranques intraprediales en verano de manera de contar con abastecimiento permanente de este recurso. En esta perspectiva, debemos lograr un gran acuerdo nacional para ver la mejor forma de distribución del agua, porque agua tenemos.

Cuando vienen los extranjeros a Chile y les decimos que no tenemos agua no lo pueden creer, porque piensan que la cordillera podría abastecer los requerimientos hídricos necesarios. Posteriormente constatan que la gran mayoría del agua viaja directamente al mar sin ser aprovechada de manera racional ni sustentable. Necesitamos certeza jurídica para dar seguridad al agricultor, quien también deberá contribuir a financiar estas grandes obras de riego.

La agricultura actualmente mueve el país, representa el 3% del Producto Interno Bruto (PIB), aunque el universo integrado que abarca llega al 11% del PIB. Este rubro produce alimentos, mueve el transporte, los puertos y demanda una mano de obra que alcanza al millón de empleos.

Actualmente tenemos 1,2 millones de hectáreas de riego agrícola y con el nuevo plan podemos llegar a 5 millones de hectáreas, lo que significaría un tremendo impacto para el desarrollo del país en la perspectiva estratégica de convertirse en potencia agroalimentaria.

Pero esto no lo puede hacer solo el Estado, para transformarnos en potencia agroalimentaria necesitamos este acuerdo nacional. Debemos dar certeza a los agricultores para que inviertan con seguridad y confianza. Las reglas del juego las pone el Estado y debemos acatarlas, pero estas reglas deben ser amigables, porque agua hay para todos.

Es necesario este nuevo Código porque hay un cambio climático de por medio, porque hoy se derriten los glaciares hoy sí usamos el agua subterránea que en el año 81 no se usaba.

Insisto: estamos perdiendo el 85% del agua, necesitamos ponernos de acuerdo. El problema no es de legislación, es de infraestructura precaria.

Antonio Walker Prieto

es Técnico Agrícola de Inacap y Fruit Science Major de la California Polytechnic State University, Estados Unidos. Fue vicepresidente de la Federación Nacional de Productores de Fruta de Chile (Fedefruta), director de la Sociedad Nacional de Agricultura (SNA) e integrante de la Comisión de Productividad de la Confederación de la Producción y del Comercio (CPC). Además, fue fundador y miembro de la Corporación Pomanova, del Grupo de Transferencia Tecnológica.