Industria chilena del arándano:
El objetivo es recuperar competitividad

225

La superficie de arándanos plantada en Chile es alrededor de 15.900 hectáreas. La tendencia es que ésta siga creciendo, por factores internos y externos. En lo interno, está el efecto del cambio climático, que empuja el clima apto para el cultivo agrofrutícola hacia el sur del país, aumentando considerablemente las superficies aptas para el cultivo del arándano. En lo externo incide la extensión y aumento de la demanda, y con ello la apertura de nuevos mercados, lo que implica un escenario propicio para el ingreso de mayores volúmenes.

La industria del arándano chilena tiene capacidades estructurales para enfrentar estos nuevos escenarios. Es una industria experimentada, de más de tres décadas, por lo que en esta realidad mundial puede tener ventajas comparativas, y también deficiencias notorias.

Chile tiene un vasto conocimiento acumulado respecto a los distintos aspectos del cultivo del arándano, de la mano de la experiencia, de la investigación y de la ciencia, y son reconocidos sus elevados niveles de eficiencia como industria exportadora. Pero por otro lado está su notoria obsolescencia varietal que la hace perder competitividad de manera paulatina, por lo que es necesario implementar una fase de cambios o ajustes estratégicos a la industria.

Algunos expertos son enfáticos en su visión, como Isabel Quiroz, de IQonsulting, quien afirma que hay evidentes signos de estar en presencia de una industria “obsoleta, que está en una pequeña crisis”, y que se debe dar más velocidad a los cambios en curso para recuperar esta competitividad perdida, indicando que estos cambios pasan principalmente por un recambio varietal urgente.

Andrés Armstrong, director del Comité de Arándanos de Chile, sostiene que “es necesario repensar el futuro de la industria” y se hace cargo también de la necesidad de estos cambios o ajustes estratégicos a la industria. De hecho, Andrés Armstrong será panelista del próximo XIV Seminario Internacional de Blueberries que se realizará este 11 de abril en el Centro Monticello. Este evento será la oportunidad para que el ejecutivo conduzca un análisis profundo del estado de la industria chilena y se puedan conversar algunas medidas o acuerdos para poder convertir esta realidad adversa en una oportunidad de desarrollo. Hay que reflexionar sobre los manejos correctos del huerto. Avanzar en la aplicación de tecnología de punta. Profesionalizar la actividad, poniendo énfasis en la gestión y en la aplicación de métodos científicos para funcionar como empresas.

La fruta se vende, la demanda aumenta y el negocio goza de buena salud, pero hay que profesionalizar los métodos, porque es cierto que la demanda aumenta, pero es cada día más exigente. Hoy no se pide fruta solamente. Hoy se exige fruta fresca, con firmeza, de buena textura, de buen aspecto y sobre todo de buen sabor. Y eso ya es pasado también, porque el consumidor ahora exige trazabilidad del producto, quiere saber cómo se hizo, quiénes y a qué costo lo cosecharon y qué impacto tiene en el medio ambiente el hecho de consumirlo.

Claramente hay desafíos importantes, aunque al parecer se están comenzando a resolver. Uno de ellos es implementar un gran recambio varietal que permita producir una fruta resistente a enfrentar largos viajes, y con mejores cualidades de calibre, sabor y condición. Una fruta que esté a la altura de los nuevos estándares de los consumidores.

Hay mucho por desarrollar para recuperar competitividad, pero este desarrollo debe realizarse con la misma velocidad que lo hace el mundo, y ojalá más.