El hielo seco en los contenedores da como resultado frutos rojos de mejor calidad

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El transporte y la calidad son a menudo una combinación desafiante. Un buen producto puede llegar a Europa como un producto de mala calidad después de varias semanas en el mar. Se pueden emplear varias opciones para conservar la calidad de los productos, y Wageningen Food & Biobased Research ha agregado recientemente una nueva opción: el hielo seco como fuente de altos niveles de CO2 para el transporte y almacenamiento de frutos rojos. Ahora se necesita un socio para comercializar el producto.

“Queríamos crear un alto contenido de CO2 en el contenedor de transporte, contenedor frigorífico o camión para proteger el producto contra la descomposición”, dice Eelke Westra, investigador de tecnología poscosecha de Wageningen Food & Biobased Research. Buscamos una alternativa al SO2, el CO2, para el cual también buscamos una manera de mantenerlo fácilmente en una alta concentración con el uso del hielo seco. Se trata principalmente de proteger contra el moho u otros defectos de calidad que pueden prevenirse con un alto nivel de CO2″.

Alto contenido de CO2 como alternativa al SO2
El equipo de investigación holandés respondió a las demandas de una alternativa al CO2 para el mercado. Para el transporte de uvas, aumentar el CO2 en el contenedor es relevante para combatir la Botrytis. “Las almohadillas impregnadas con SO2 se utilizan para ese fin, pero existe la posibilidad de que Europa prohíba su uso. Además, algunas personas son alérgicas. Es por esos motivos por los que recibimos la solicitud de una alternativa”, dice Eelke. Otra desventaja de las almohadillas de SO2: cuando la dosis es demasiado alta, se dañan las frutas, pues la fruta pierde color. “Esa fue la razón por la que investigamos el alto contenido de CO2 en los contenedores, y como ya sabíamos que el hielo seco podía ser útil, también lo tuvimos en cuenta durante el estudio”.

El método convencional para crear un alto nivel de CO2 en un recipiente es usar primero nitrógeno para disipar el oxígeno, después de lo cual el CO2 se expande en el recipiente. El contenedor se debe fabricar resistente a los gases, “y esperamos que el contenido de CO2 en el contenedor permanezca alto durante todo el transporte, pues los contenedores no disponen de cilindros de CO2″. Los investigadores optaron por buscar una fuente de CO2 en el contenedor. “Los productos respiran, pero no todos los productos producen suficiente CO2, por eso se necesita una fuente en el contenedor”, explica Eelke. Un cilindro de CO2 podría ser una solución, pero el hielo seco, la forma sólida de CO2, es otra opción. También es una opción asequible, estimándose unos 200 a 400 euros por contenedor.

Uva, grosella, arándano…
Pero ¿cuál es la ventaja del hielo seco en comparación con un cilindro de CO2? “Puede colocarse en el contenedor al comienzo de la cadena de suministro, por lo que no tiene que esperar hasta que el contenedor llegue al lugar donde se encuentra el cilindro. Debido a eso, la trayectoria con un alto nivel de CO2 es más larga”, comenta Eelke. Además, la impermeabilidad del contenedor se vuelve menos decisiva. Se asume que los contenedores son herméticos, pero están verificados como estándar. “Tampoco lo hemos investigado, pero sabemos que las concentraciones de CO2 deseadas no siempre se alcanzan”, continúa.

Aunque la investigación se basó en la uva, otros productos, como la grosella y el arándano, también se transportan utilizando altos niveles de CO2. Algunos tipos de fruta respiran más que otros y emiten mucho CO2, pudiendo generar alrededor del 20 por ciento del contenido de CO2 de esa forma. “El producto produce su propio CO2”, aclara Eelke. Las uvas y los arándanos no respiran lo suficiente como para alcanzar un alto porcentaje. “Un contenedor de atmósfera controlada no genera CO2, por lo que se necesita una fuente alternativa”.

“El estudio se centró principalmente en el aspecto técnico para mantener el nivel de CO2 alto durante períodos más largos”. Dependiendo de la cantidad de hielo seco colocado en el contenedor, el contenedor podría tener niveles altos de CO2 durante dos o tres semanas. El estudio se terminó hace un año y se solicitó una patente. “Los importadores de uva con los que trabajamos están principalmente interesados en la calidad”, concluye Eelke. “No comercializarán el producto, pero sí quieren usarlo. El proyecto se encuentra en una etapa de desarrollo y estamos buscando participantes del mercado, como por ejemplo, proveedores de servicios logísticos, que quieran trabajar con nosotros para comercializar el servicio”.

Para más información:

eelke.westra@wur.nl
paul.goethals@wur.nl
www.wur.nl/wfbr